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La
ciudad de Alessandria debe su origen a la comunion de algunas
comunidades pacíficas de la zona que se juntaban para protegerse
mejor de las incursiones y de los atropellos del Marqués de Monferrato
Guglielmo el Viejo que, aunque no fuera el Dueño del agro, quería
alcanzar la supremacía absoluta con la fuerza.
El lugar escogido fue Rovereto, previamente fortificado en parte,
colocado entre la confluencia de los ríos Tanaro y Bormida, y
todos los que pretendían mantener su propia libertad e independencia,
se trasladaron allí abandonando sus viviendas.
Fueron promulgadas algunas leyes que regularan, de forma unívoca,
una comunidad heterogénea compuesta por gente con experiencias
y pensamientos diferentes y, para conservar y guardar las tradiciones
de cada grupo individual, la ciudad fue dividida en barrios.
El deseo común de las personas que se habían asentado en el nuevo
centro, era la independencia; su ideal no era defenderse, sino
llegar a un acuerdo honrado de manera que pudieran vivir en libertad
y en paz con sus vecinos.
Un documento que llevaba la fecha del 3 de Mayo de 1168 identifica
la existencia ofical de la nueva ciudad de Alessandria en el congreso
de Lodi con el apoyo de la Liga Lombarda.
En nombre Alessandria fue escogido en honor al Papa Alejandro
III que hasta la primera Constitución de la ciudad la había reconocido
y defendido políticamente con respecto al mismo Emperador.
Está visto que no fue tan simple obtener la libertad tan anhelada,
Guglielmo El Viejo, deseoso de revancha, presionó al Emperador
para que la ciudad fuera destruida y los ciudadanos separados
volvieran a sus barrios de origen.
En el Otoño de 1174 el Emperador Federico I, el Barbarossa, que
ya había sumetido otras ciudades importantes del actual Piemonte
como Turín y Asti, asedió con el apoyo del Marqués de Monferrato,
la ciudad de Alessandria.
Los “alessandrinos” lucharon con honor, y no sólo los hombres,
sino también las mujeres que defendieron la ciudad con todos los
medios y todos los estratagemas.
Hay muchas leyendas sobre el asedio de Alessandria.
Quizás la más famosa sea la de Gugliaudo, un hombre del pueblo
que empujó su vaca embutida de trigo en el campo enemigo, de manera
que Barbarossa creyera que la ciudad no podecía hambre y no sufría
por falta de víveres, aunque hubiesen pasado algunos meses bajo
asedio.
Los habitantes de Alessandria, después de varios meses de pribaciones,
y batallas, se salvaron con la suya y, en el mes del Abril del
año 1175, las tropas enemigas, desanimadas antes tanta resistencia,
libraron el sitio.
El emperador Federico I, que consideraba a los habitantes de Alessandria
unos rebeldes, puesto que habían costituido un nuevo centro habitado
sin su consentimiento, en el momento de la reconciliación había
impuesto al la ciudad el nombre de Cesarea, pero los habitantes
y las comunidades cercanas nunca quesieron utilizar aquel nombre
y con el pasar de los años predominó el nombre de Alessandria
hasta llegar a consolidarse.
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